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miércoles, 13 de enero de 2010

Caminando....


Camino mientras el suave frio invernal me acaricia el rostro. Solo pienso y miro a mi alrededor. Escucho el sonido de los coches que me va dejando atrás. Camino por aquella avenida firme. Nadie se da cuenta de que yo estoy allí, pensando, moviendo mis pies uno tras el otro....Reloj. 15:00. Podría ir a casa ya... pero... ¿quién me espera?
Personas que de igual modo no notan mi presencia. Me doi cuenta entonces que a pesar de años atrás creerme el centro de mi mundo, en mi propia vida yo, ya soy algo remplazable.
Suspiro...no hay nada que hacer... no tengo ganas de hacer nada... solo caminar. Sentirme como el viento, ser yo misma a pesar a no les guste como soy...
Reloj. 16:30.

jueves, 7 de enero de 2010

Primer y ultimo beso....(Segunda Parte)


Miriam había muerto. Todo era culpa de él, la había mordido. No sabía como podía haber ocurrido. Ahora estaba recostada sobre los brazos del muchacho ajena al dolor tan grande que este sentía.
- Mi amor...¿Como puedes amarme despues de lo que te he hecho? mi amada, mi linda amada...nunca debí decirte lo que sentía, así tal vez estarías viva...solo quiero morir...deseo sufrir lo máximo posible por hacerta tanto daño...si muero no podré estar contigo pues tu eras tan noble y santa que irás al cielo. Sin embargo yo...yo...soy un asesino. Soy culpable de arrebatarle la vida a mi noble dama de rojo...
Sus lágrimas se derramaron, cayendo como safiros luminosos en el rostro de la joven muerta.
De repente, se sintió tan débil que fue imposible sugetar el cuerpo hinerte de la muchacha. Cayo cuan largo era sobre el césped mojado.
-¿Que me esta pasando?- Su corazón empezó a latir fuertemente.Cogió la mano de su amada fallecida, apretandola fervientemente sobre su pecho, arrastrandose sobre la fría hierba para estar más cerca de ella.
Y así, tal y como a Miriam su corazón dejó de latir, parandose en seco, dejando dos cadáveres de jóvenes enamorados sobre el jardín.


En el principio de los tiempos....
Varias razas de seres fueron creados, enemigos para toda la eternidad. Humanos y vampiros...ambos parecidos y a la vez distintos. Lucharon por tener el poder siglo tras siglos, hasta que un buen día dos familias de ambas razas firmaron la paz por una enorme amistad, con la condición de que nunca podrían llegar a ser mas que amigos...Los hijos de sus hijos no serían vampiros hasta cumplir una avanzada edad. Si se enamoraban ambas razas estos se desarrollarían y morderían a la persona humana sin saber que su ponzoña les arrebataría la vida en segundos. Ellos morirían también despues de ver a la persona amada muerta como castigo al delito que habian osado a cometer.


Y con eso... nunca los seres amados pudieron estar unidos...Dos razas. Dos seres diferentes. Un amor único...

El primer y último beso....(Parte 1)


Quince años hacía que Héctor y Miriam se habían enamorado. A ambos se le iluminaba el rostro cada vez que coincidían. Dieciocho años hacían que se conocían y cero, el momento en el que se habían declarado.
Las familias eran muy amigas desde hacía siglos, generación tras generación entrelazanban vinculos amistosos y para celebrarlo hacían una gran fiesta de baile. Nunca antes esa amistad se había convertido en algo más. Ellos serían los primeros. Aún no estaban del todo seguros de cómo se lo iban a tomar sus respectivos parientes. Hoy sería el día que se declararían oficialmente ante miles de personas en el gran salón comedor de la casa de Héctor.


Media noche. Llegó el momento. El padre de Miriam subió las escaleras para presentar el rutinario discurso anual, tras el cúal entrarían los jóvenes amantes para comunicarles a la familia la deseada noticia.
- Hoy, hace dos siglos que nuestra familia se unió en un pacto de amistad eterna. Nada, absolutamente nada podrá hacer que estos lazos tan fuertes se rompan.- Dijo el padre de Miriam.
Todo el mundo en aquella salaa aplaudió entusiasmadamente. Todos excepto los jovenes, que estaban demasiado nervios como para concentrarse en otra cosa que no fuera el discurso que iban a dar ambos pasados unos minutos.
Tras varios comentarios mas llegó la hora de la verda. Subieron al "escenario" donde todos sus parientes los contemplaban con un tono curioso y a la vez orgulloso.
- Ho...hola a todos! -Saludó Héctor. Carraspeó.Miró a su ansiado público y se secó las manos sudorosas en el pantalón de raso que llevaba- Hoy estamos ambos aquí para comunicaros a todos una agradable noticia. Despúes de quince años ocultando el mayor sentimiento que hemos podido tener, nos hemos declarado. Oficialmente, hoy, amo a esta mujer!- Añadió levantando levemente la mano de ella y besándosela. A la muchacha se le escapó una enorme sonrisa de enamorada.
-¡Que orror!!!- exclamaron todos sus parientes.
Los padres de los jóvenes salieron corriendo hacia ellos, cogiéndolos del brazo fuertemente y llevándolos a una sala donde pudiesen hablar tranquilamente. Los muchachos estaban confusos. ¿Por qué no podían ser mas que amigos?
-Esta terminantemente prohibido relacionarse entre nosotros, jovencitos- Gritó Armán, el padre de Héctor.
- No sabéis en que lío os estays metiendo- Añadió Hugo.
-Pero...¿Por qué?- Héctor y Miriam estaban seguros de su amor. Llevaban años queriendo decirse el amor que sentían el uno por el otro. Ahora estaban confusos.-Creía que os alegraría saber que estamos juntos. Unos amigos como nosotros. ¿Quien mejor amante que una amiga?- exclamó Héctor eufórico.
-¡Cualquier otra!!!- dijo su padre
Miriam, estaba a punto de llorar, no sabía que hacer, se estaba arrepintiendo de todo esto en ese momento.
- Padre....-bociferó- yo le AMO!!!Nunca he estado tan segura de una cosa como esta
-¡Es imposible!! Me entiedes?? No os dejaremos, echaréis todos estos siglos de amistad por la borda!
-Nadie podrá impedir que sigamos juntos! Nos escaparemos y seremos felices para siempre y nunca, nunca vendremos, jamás sabrás nada de nosotros- prosiguió la muchacha.
Hugo se acercó hacia ella y hecho una furia la golpeó con todas sus fuerzas, rasgandole su bonito vestido rojo.
- No te atreverás jovencita.- advirtió.

Miriam salió corriendo hacia el gran jardín, llorando desconsoladamente. Su corazón se estaba dividiendo. Tenía que elegir entre su familia o él. Nunca dudaría de su amor por Héctor. Así que en esa batalla, su familia perdería sin pensarlo. Miró hacia atrás y vió el rostro de Héctor a su lado.
- No llores más amada mía, eres lo que más quiero en este mundo. Intentaré convencerles de mis sentimiento hacia ti y si no lo consigo nos marcharemos, lejos, muy muy lejos de aquí. Jamás nos encontrarán. -dijo con dulcura, acariciando suavemente su rostro y quitándole las desgastadas lágrimas tiernamente.
La atrajo hacia sí, acariciándole su pelo plateado. Cogió suavemente su barbilla y la levantó para observar su bello rostro. A pesar de haber llorado, Miriam era la mujer más hermosa que había visto nunca. Pasó su dedo pulgar por sus carnosos labios. Tenía ganas de besarlos, lamerlos lentamente saborendo su sabor. Pero era su primer beso, y no sabía si ella lo quería tanto como él.
-¡Bésame! por favor...- rogó la muchacha.
No cabia duda... ella necesitaba ese beso tanto como él.
Rozó sus labios con los de ella intensamente. Un cosquilleo subió por el vientre, como mariposas revoloteando por el estómago. Bajó lentemente su mano, tocandole el cuello, el hombro, la espalda... Sus labios pedían más y más, quería besar cada fibra de su piel, necesitaba retenerla con él, amarla, sentirla. Sus labios bajaron poco a poco, primero la babilla, tan sueve y blanca... más tarde su cuello, firme y largo...

Héctor sintió por primera vez una sed insaciable, quería despegarse de ella pero sus labios no le dejaban, los abrió aun estando en el cuello de la muchacha e instintivamente....mordió.

Miriam sintió un agudo dolor en la parte derecha de su cuello. Se separó de Hectór bruscamente. Empezó a tambalearse. Miró a su amado pidiendo ayuda, pero él se había quedado petrificado, atonito, con la boca llena de sangre...de su sangre...
-No me encuentro bien...- dijo con la voz muy débil.
-¿Que ha pasado?¿que me ha pasado?- Héctor no podía creer lo que había hecho. Se limpió la boca y corrió hacia Miriam para sujetarla- Yo...lo siento mucho, Miriam, no se que es lo que me ha pasado.
La muchacha intentó tocarle el rostro, pero estaba demasiado débil.
-Te...amo...Héctor- Fueron sus últimas palabras....

domingo, 3 de enero de 2010

Un sueño revelador


2 de Enero:

3 A.M: Silvia se despierta presa de un miedo que ella misma no entendia. Se sentía insegura, el corazón le latía ferozmente amenazando explotar en cualquier momento. Estaba empapada de sudor. Miró el reloj en un simple gesto instintivo. Aún le faltaban un par de horas para ponerse en marcha. Se recostó en el mullido colchón diciendose a sí misma <>una pesadilla que no recordaba... Cerró los ojos y volvió a quedarse dormida.

1 de Enero:

<<9 A.M: -Toc toc!!-llamaron a la puerta. Era un golpe seco, impulsivo.
Silvia dejó sus deberes a un lado y se dispuso a abrir la puerta.
-¿Si?- Dijo cautelosa. No reconoció a ese hombre, a pesar de estar viviendo en un pequeño pueblo, tal vez era un extranjero o el nuevo vecino que se iba a mudar a la casa de enfrente. Sin embargo, ese hombre tenía algun toque familiar.
-Vengo por un asunto urgente, señora!- la expresión del extraño era amenazadora.
Silvia entreabrio un poco mas la puerta, en señal para que el extraño siguiese hablando.
-Mi nombre es William Sharnon, quiero que lo recuerde para la proxima vez que venga- continuo el extraño familiar- su marido va a morir y yo seré el causante de su muerte. Lo voy a asesinar mañana por la mañana y si usted no recuerda esto sera demasiado tarde para él.
El horrible hombre saludo con un gesto de sombrero y se marchó por donde había venido, pero no sin antes decir:
- Por cierto, Despierte!!>>

2 de Enero:

3:30 A.M: Su marido aún no había llegado. La sensacion extraña aún no se le había pasado de la cabeza. Su cuerpo entero tenía malas vibraciones. Sin embargo no recordaba que había soñado y algo le decía que ese sueño era importante. Se volvió a recostar sobre en colchón esperando a un marido que no apareció.

3 de Enero:

7:30 A.M: Karl, aun no había vuelto. El telefono sonó de repente. Silvia cogió el auricular:
-¿Diga?

7:40 A.M: Silencio. Le acaban de llamar de la oficina de policía. Han asesinado brutalmente a su marido.
Las malas vibraciones se habían cumplido.
Los días pasan y pasan. Silvia predijo algo, su cuerpo sabía que algo malo iba a ocurrir ese día. Sin embargo, ese sueño tan revelador nunca volvió a pasarle por la cabeza. Su mente lo había borrado por compleo. Nunca se sabrá el nombre del hombre que asesinó a su marido. Nunca lo cogerán. Es imbisible. Es nada. Es polvo...