
2 de Enero:
3 A.M: Silvia se despierta presa de un miedo que ella misma no entendia. Se sentía insegura, el corazón le latía ferozmente amenazando explotar en cualquier momento. Estaba empapada de sudor. Miró el reloj en un simple gesto instintivo. Aún le faltaban un par de horas para ponerse en marcha. Se recostó en el mullido colchón diciendose a sí misma <
1 de Enero:
<<9 A.M: -Toc toc!!-llamaron a la puerta. Era un golpe seco, impulsivo.
Silvia dejó sus deberes a un lado y se dispuso a abrir la puerta.
-¿Si?- Dijo cautelosa. No reconoció a ese hombre, a pesar de estar viviendo en un pequeño pueblo, tal vez era un extranjero o el nuevo vecino que se iba a mudar a la casa de enfrente. Sin embargo, ese hombre tenía algun toque familiar.
-Vengo por un asunto urgente, señora!- la expresión del extraño era amenazadora.
Silvia entreabrio un poco mas la puerta, en señal para que el extraño siguiese hablando.
-Mi nombre es William Sharnon, quiero que lo recuerde para la proxima vez que venga- continuo el extraño familiar- su marido va a morir y yo seré el causante de su muerte. Lo voy a asesinar mañana por la mañana y si usted no recuerda esto sera demasiado tarde para él.
El horrible hombre saludo con un gesto de sombrero y se marchó por donde había venido, pero no sin antes decir:
- Por cierto, Despierte!!>>
2 de Enero:
3:30 A.M: Su marido aún no había llegado. La sensacion extraña aún no se le había pasado de la cabeza. Su cuerpo entero tenía malas vibraciones. Sin embargo no recordaba que había soñado y algo le decía que ese sueño era importante. Se volvió a recostar sobre en colchón esperando a un marido que no apareció.
3 de Enero:
7:30 A.M: Karl, aun no había vuelto. El telefono sonó de repente. Silvia cogió el auricular:
-¿Diga?
7:40 A.M: Silencio. Le acaban de llamar de la oficina de policía. Han asesinado brutalmente a su marido.
Las malas vibraciones se habían cumplido.
Los días pasan y pasan. Silvia predijo algo, su cuerpo sabía que algo malo iba a ocurrir ese día. Sin embargo, ese sueño tan revelador nunca volvió a pasarle por la cabeza. Su mente lo había borrado por compleo. Nunca se sabrá el nombre del hombre que asesinó a su marido. Nunca lo cogerán. Es imbisible. Es nada. Es polvo...
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